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Curiosidades de Navidad: el roscón de reyes

By 17 diciembre, 2018Todas

Hay un rey indiscutible en estas fechas, un rey que adorna todas las mesas con su aspecto tostado, brillante, casi de brioche, con su fruta escarchada y sus sorpresas, que aguardan en el interior, entre la miga. Es el roscón de reyes. Da igual el relleno, si de trufa, nata, crema o turrón. O simple y delicioso de miga pura para mojar, comer y deleitarse. El roscón de reyes es sin duda la estrella que no puede faltar y sin el que la Navidad no es tan Navidad.

Los vemos en los escaparates, en sus cajas, con su fruta escarchada adornando y siendo encargados, a veces en varias tandas por una sola persona, porque también es tradición en algunos sitios el regalarlo.

La tradición del roscón de reyes viene de tan antiguo como los propios romanos, que hacían pasteles en las Saturnalias, y que introducían un haba en su interior, y, lejos de ser como ahora, que el que la halla le toca pagar el postre, era agraciado por entonces y coronado «rey de reyes», haciéndose su voluntad. Era una tradición más o menos popular, sobre todo a partir del III a.d.c. pero cayó en desuso. Y es que la historia del roscón está salpicada de eso, de esos altos y bajos en su popularidad.

A España llegó después de popularizarse en Francia, donde el rey Luis XV quedó enamorado de este dulce y pasó de ser algo típico de campesinos y esclavos a un bizcocho bien elaborado popular entre la nobleza francesa. Lo que son las cosas. Se introdujo entonces la tradición de poner una moneda que después sería una figura, que se interpretaría como un objeto de buena suerte a quien le tocara.

Por supuesto tiene su interpretación cristiana, donde se explicaba simbólicamente su origen y pertinencia.

Pero lo que está claro es que no puede faltar. A los peques les gusta por lo que hay en su interior, por su sabor dulce, por los rellenos. Los mayores lo disfrutan también y además agregan la tradición. No puede faltar en la mesa.

¿Cuál es vuestro favorito?