Skip to main content

El consumo de pan habitual

By 15 febrero, 2019Todas

El pan ha sido una constante en la dieta mediterránea y Europea desde que se tiene constancia de su existencia, permaneciendo en ella en sus múltiples formas y recetas. Desde los panes planos romanos y a la multiplicidad de los que se pueden encontrar en la historia de la península ibérica, tenemos una fuente de alimentación tremendamente completa que aporta grandes beneficios.

Es cierto que en las últimas decadas las dietas se han enamorado y «desenamorado» del pan con intermitencia, siendo un superalimento como tu peor enemigo, lo cierto es que los nutricionistas reconocen que este antiguo alimento es completo, sano y básico y que redunda en nuestro beneficios. Es algo que se puede tener por cierto que nunca faltará en la mesa de ninguna casa, ni por moda ni por cercanía, pues siempre hay una panadería cercana.

Quizás la pelea mayor que hay ahora está en torno al concepto de artesano, y la legislación que hay alrededor, donde una panadería artesana (como Hermanos Martos) lucha por hacerse un sitio en las mesas y entre sus clientes como una alternativa sana a las variantes más industriales, respetando las formas tradicionales y los tiempos que necesita el pan para fermentar y así sacar su máximo partido y sabor.

Y es que en el consumo de pan habitual que, aunque según las estadísticas ha decrecido en España en los últimos años, encontramos que poco a poco se ha ido imponiendo la diversidad de los tipos de pan en busca de complementar las dietas con el más adecuado. Hermanos Martos ofrece una amplia variedad de panes que suponen un complemento ideal para casi cualquier dieta que lo admita, queriendo así rescatar recetas artesanas que supongan una diferencia, como el pan de espelta, el tradicional de centeno o el multicereales. Porque el pan puede ser mucho más que un complemento de la dieta, puede ser un protagonista en muchos casos.

El consumo de pan habitual, a fin de cuentas, y más de un pan artesano, no solo es deseable, no solo es adecuado, sino que es parte de nuestra cultura de la mesa, de la dieta mediterránea, de la forma en la que entendemos nuestra relación con la comida.