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El Pan Cateto

Siendo uno de los más antiguos y tradicionales, el pan cateto siempre ha tenido su rinconcito en las mesas de todos los malagueños. Y esto se produce por muchos motivos, pero uno de los que más destacan, y siempre lo ha hecho, es por su tradicional aguante.

El pan cateto es un pan que se vende de forma habitual en formato «de kilo» o «medio», es una hogaza densa, grande, de corteza dura y miga compacta. Anteriormente era una miga oscura debido a las harinas utilizadas, pero con el devenir del tiempo ha ido «blanqueándose». Era un pan para los que tenían mucha faena, trabajo duro, en el campo, en las aradas y con los animales, y que no tenían mucho tiempo para elaboraciones dificultosas o largas, complejas, que demandaran mucha dedicación.

Se hacía con la harina conocida como «harina recia«, que es de media fuerza y no está blanqueada ni refinada, se amasaba poco y tiene muy poca hidratación. No es un pan fácil de trabajar, y tradicionalmente se refinaba (se estiraba varias veces y volvía a plegar) y se se dejaba reposar para luego hornearlo.

Es un pan cuya principal virtud es el aguante. Soporta muy bien hasta 5 días (con la receta tradicional), envuelto en un paño. Pero también aguanta muy bien el juego con los ingredientes, dado que lo recio de su miga lo hace soporte perfecto para usarlo como superficie para disponer desde el típico desayuno «a la catalana», con aceite, tomate y jamón serrano (y ajo para los que no temen), hasta para hacer tostas en restaurantes, cosa que se ha puesto muy de moda.

El pan cateto: todo un campeón, ayer, ahora, y siempre.