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La aventura de comprar pan en Málaga

By 15 agosto, 2019Panes

Igual que no hay dos sitios que desayunen igual, ni dos personas que tomen el café de la misma manera, hacemos acopio de lo que se aprende comprando pan en Málaga cuando no se es de aquí.
Sirva esto como guía al foráneo o al aventurero que viene a la capital Malagueña (ojo, este mini manual puede quedar desactualizado si te alejas 30 km. de la capital, no les lo mismo un mollete en Antequera que en Archidona), y quiere poder acercarse a una panadería y saber qué está pidiendo. Porque en cuanto sientas ese olor a pan recién hecho, artesano y calentito, querrás, ya lo creo que querrás.

Entonces, empieza tu periplo. Porque ¿Qué pan comprar en Málaga? (Y más en una panadería artesana):

Pan cateto:
De kilo o medio kilo. Así es, un kilazo de pan a un precio irrisorio. Pero ojo, no es para hacerte un bocadillo. Viene muy bien para hacer tostas o cortarlo en largas rebanadas y servirlo en una bonita cesta. Aguanta mucho tiempo (no en vano era uno de los panes favoritos del campo), es de corteza dura y miga compacta. Prueba a untarlo con ajo y echarle aceite, con tomate o embutido. Es una gran base para un desayuno o una cena «ligera». (La manteca, el tocino, y los chicharrones que tan bien le quedan untados no cuentan en lo de «ligera», avisados quedáis).

Mollete antequerano:
No, no tienes que irte a la ciudad de las iglesisas para comprar este delicado bollo de miga blanca y corteza suave, delicada y aún más blanca. Normalmente con harina por todas partes. Es un gozo, un placer, es esponjoso y con aceite o algún embutido o paté es una delicia.

-Malagueña:
Si te dicen cuando pidas una barra «¿Quieres una malagueña?», no es ninguna oferta rara. La barra malagueña es una barra de tamaño media, corteza suave y miga esponjosa. Normalmente horneada hasta tener un tono dorado, pero aquí entra la guerra del «yo quiero la más blanca que haya», que es un campo de minas, tenlo en cuenta. Pero como barra para comer o desayunar está estupenda. Y como bocadillo ambicioso, también porque el pan no te empachará y la miga es tan suave que dejará que disfrutes todos los ingredientes sin hacerte bola.

-Rosa o rosquilla:
Una buena forma de comerte una rosca es pedirla en la panadería. Ambos son panes de corteza dura y buena miga, más o menos blanquitos de color aunque en algunos puntos pueden dorarse más. Es ideal para comerte una rosca: la abres por la mitad y echas embutido, salsas o atún con tomate, por ejemplo, y queda delicioso. En muchos locales de comida informal suele ser común encontrarse la rosca, que da para dos o cuatro comensales. Así que lo puedes disfrutar en casa si lo compras en la panadería. Eso sí, la pequeña hay veces que incluso las regalan si eres un buen cliente de la tahona en particular. No te extrañes si te las cuelan en la bolsa. Solo disfrútala.

Ptiufo:
Una de las estrellas de la panadería malagueña es el pitufo, que es uno de los bollos autóctonos más populares (en el link te dejamos el enlace a su curiosa historia). La cuestión es que no es ni azul ni tiene voz de helio. Es un bollo pequeño y perfecto para desayunar. En los bares es habitual pedir la nube, el sombra mitad con un pitufo al gusto. Pruébalo. No te decepcionará.

Muchos de estos panes también existen en otras localidades y provincias, no estamos diciendo que sean únicas, pero aquí tienes una mini guía.

Ojo, que hay más. También tienes el pan alemán, el pan de perrito y el de hamburguesa (blandos, de corteza blanca y miga suave), pan de campero, la «piña», y todas las variedades con semillas e integrales.

¡Pero asegúrate de visitar una panadería artesana!