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La importancia de la harina en la panadería artesana

By 16 febrero, 2021Panes

De un tiempo a esta parte y con la regularización de la ley de 2019 las harinas de los panes que se venden de forma no industrializada se vigilan mucho para poder garantizar unos estándares.

Y aunque ya hemos hablado de las diferencias entre panes artesanos y panes industriales queremos hacer hincapié en este breve post que una de nuestras mayores preocupaciones como panadería artesana en Málaga, certificada, es la calidad de este ingrediente, básico, para la elaboración de nuestros panes: la harina.

Como elemento básico y principal del pan artesano la preocupación por una harina de alta calidad es fundamental en un negocio como es panaderías Hermanos Martos.

El cliente que entiende de pan es cada vez más exigente y eso nos gusta porque nos hace estar siempre luchando por estar a la altura de sus expectativas en el pan artesano que creamos a diario para ofrecerlo en nuestros despachos de pan. Porque esa es la mejor vara de medir para una panadería artesana: la fidelidad y exigencia de sus clientes, tanto habituales como nuevos.

Y entre otras cosas esto se debe a que al consumidor le cuesta encontrar un pan que de verdad pueda llamarse artesano. Porque esa etiqueta, precisamente, es la que hace que seamos distinguibles frente a los panes industriales que pecan de falta de sabor, de no respetar los tiempos. Estos panes industriales son la mejor forma de valorar una barra artesana, son el mejor marketing que podemos buscar porque cuando pruebas una barra artesana, esa que ha tenido una fermentación de las horas adecuadas, que ha tenido segunda fermentación, que tiene una harina de alta calidad y no ha sido congelada para recocer después en un despacho de pan, suponen la diferencia entre comprar el pan masivamente en cualquier supermercado y que te valga la pena acercarte en un salto a tu despacho de pan artesano, como los de panaderías Hermanos Martos, para tener pan del día, fresco, de las mejores harinas y que realmente respeta la tradición y por ende a su consumidor, a nuestros clientes.

A los nuevos.

A los de toda la vida.

Al casual que nos encuentra por primera vez.

A todo el que, en definitiva, busca pan de calidad.