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Las tortas locas, dulce malagueño.

Uno de los dulces más típicos de Málaga, que no puede faltar en una buena merienda de domingo o en una reunión familiar son las «locas».

Es un dulce de apariencia sencilla, dos discos de hojaldre rellenos por crema pastelera y cubiertos por un glaseado naranja llamado «de yema». Típicos, llamativos, tradicionales, sin adiciones ni técnicas industriales. Toda confitería tiene las suyas, aunque si hacemos caso a la historiografía más documentada del tema vemos que es un dulce que se origina a mediados del siglo XX en Málaga, durante la escasez.

La familia Tejeros es quien crea este dulce y lo empieza a poner de moda con mucho trabajo, llegando a las clases humildes que siempre habían tenido a su disposición una magra selección de dulces dado que los mejores eran poco menos que inalcanzables.

Este dulce, asequible, hace las delicias y no es sino hasta el lanzamiento de la canción «A lo loco se vive mejor» que adopta ese nombre popular. Y es que las «locas» son sobre y ante todo, populares, un dulce de barrio, que compras, no en los envases retractilados, sino recién hechas del día en tu pastelería o confitería de confianza, en la panadería incluso, que compite con los hojaldres y tartaletas de manzana.

Porque la loca es pura esencia malagueña. Es vivaz, tiene esa llamada de atención que es la guinda en el centro del glaseado, y sabes, al comprarla, que van a volar, que van a desaparecer tan pronto como se pongan en la mesa. Por sus sabores, porque siempre está más buena si es artesana, que es algo muy nuestro, muy propio, muy «malaguita» y, ¡ay! de quien diga algo de las Locas. Ese es un «siesomanío» que no sabe apreciar lo bueno: ese hojaldre crujiente, esa crema pastelera ni demasiado dulce ni demasiado empalagosa, ese glaseado, y su ginda.

Creo que después de escribir esto me voy a la panadería, a Hermanos Martos, que tiene en el expositor unas locas que he visto al pasar por delante.